A pesar de lo trillado que pudiera ser llorar en un concierto y a pesar de que los hombres no lloran, lloré.
Nos comportamos distinto cuando estamos en masa, podemos convertimos en un monstruo incivilizado que igual empuja para delante como empuja para atrás. Pisotones, vasos anunciando la marca de cerveza volando por el aire, mojando y golpeando. Codazos, machucones, arrimones, empujones. Desmayos, crisis, claustrofobias al rojo vivo. Pantalones, sandalias, tacones, tenis y hasta calzoncillos perdidos. Cuando quise, me di cuenta que salir de ahí resultaría más difícil que llegar al fondo del mar vivo sin taque de oxígeno. Respiré, y en mi barquito de papel que se zarandeaba en aquella tormenta de cuerpos humanos, le recé y me encomendé a ella.
Y que se aparece la Virgen, La Bruja junto con los Santos, Los Brujos que le acompañan. Los Feligreses, El Monstruo enloqueció para después permanecer totalmente aplacado como si hubiera sido atravesado por un hechizo. Se acabaron los empujones, el mar se puso quieto y la Luna salió.
Afloje mi cuerpo y poco a poco le permití moverse al ritmo de aquellos sonidos que le atravesaban, canciones que se sienten en el páncreas, el hígado, los pulmones, el corazón. Fui la célula de un monstruo que se movía cadenciosamente, rozando con las células de a lado nos comunicábamos información nerviosa. Cuando La Bruja bajó y tocó las manos del Monstruo, se transmitió la buenavibra de cuerpo en cuerpo.
Abrí las manos al cielo con el corazón expuesto, en el corazón del país dónde los hombres se empujan y también lloran.
Cos nobody loves me
Its true
Not like you do