Archivo mensual: octubre 2011

I. Don Jesús, “El Platanero”.

Por ahí de 1996, en Cd. Altamirano, Guerrero, en la miscelánea familiar tuvimos un cliente bien especial, sólo tomaba Boing de mango, si no había o estaban calientes, decía “No gracias” se montaba en su bici y se retiraba a su casa, sin preguntar en la miscelánea de enfrente. Casi todos los días que hubo Boing de mango frío, él se sentaba en una de las jardineras y nos poníamos a platicar.

En muchas cosas coincidimos, en muchas otras no pero en lo que siempre me acuerdo, es cuando me dijo que en La Vida se la vive uno despidiéndose.

La Vida es una rueda de la fortuna, un carrusel, una serie de ciclos que se cierran y se abren. Un viaje con cambios de paisaje. Es una apuesta, un camino elegido. Un vals entre lo planeado y lo esporádico. La Vida es sentarse bajo la sombra de un almendro y refrescarse la garganta mientras con el sombrero de Tlapehuala se autoventila el pecho después de un largo recorrido en bicicleta; el huerto de plátanos quedaba fuera de la ciudad, allá en La Conchita.

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Tláloc, gracias.

A pesar de lo trillado que pudiera ser llorar en un concierto y a pesar de que los hombres no lloran, lloré.

Nos comportamos distinto cuando estamos en masa, podemos convertimos en un monstruo incivilizado que igual empuja para delante como empuja para atrás. Pisotones, vasos anunciando la marca de cerveza volando por el aire, mojando y golpeando. Codazos, machucones, arrimones, empujones. Desmayos, crisis, claustrofobias al rojo vivo. Pantalones, sandalias, tacones, tenis y hasta calzoncillos perdidos. Cuando quise, me di cuenta que salir de ahí resultaría más difícil que llegar al fondo del mar vivo sin taque de oxígeno. Respiré, y en mi barquito de papel que se zarandeaba en aquella tormenta de cuerpos humanos, le recé y me encomendé a ella.

Y que se aparece la Virgen, La Bruja junto con los Santos, Los Brujos que le acompañan. Los Feligreses, El Monstruo enloqueció para después permanecer totalmente aplacado como si hubiera sido atravesado por un hechizo. Se acabaron los empujones, el mar se puso quieto y la Luna salió.

Afloje mi cuerpo y poco a poco le permití moverse al ritmo de aquellos sonidos que le atravesaban, canciones que se sienten en el páncreas, el hígado, los pulmones, el corazón. Fui la célula de un monstruo que se movía cadenciosamente, rozando con las células de a lado nos comunicábamos información nerviosa. Cuando La Bruja bajó y tocó las manos del Monstruo, se transmitió la buenavibra de cuerpo en cuerpo.

Abrí las manos al cielo con el corazón expuesto, en el corazón del país dónde los hombres se empujan y también lloran.

 

Cos nobody loves me

Its true

Not like you do

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